EL IMPACTO SOCIAL DE LA PANDEMIA
Quisiera hacer una reflexión aprovechando esta ventana acerca de nuestra nueva realidad.
La
pandemia del Covid-2019 a puesto al planeta en una crisis sanitaria, humana y
económica sin precedentes en el último siglo, sus
características y magnitud, ponen al mundo en un contexto muy difícil e
inédito. En la actualidad tenemos economías cerradas y paralizadas, sin saber
cuánto durará la crisis, ni qué características tendrá la recuperación, solo se
sabe que mientras más rápida y contundente sean las respuestas, menores serán
los efectos negativos.
La economía mundial entró en recesión por los efectos de la pandemia y su caída se proyecta en números negativos, la región enfrentará procesos recesivos en distintas magnitudes, la expansión de la pandemia está provocando shocks internos de oferta y demanda; las dimensiones del daño dependerán de las capacidades productivas de cada país, lo cual les permitirá enfrentar en mejores o peores condiciones esta crisis.
Se afirma que antes del Covid-19 América Latina mostraba niveles de deterioro económico, político y social, los cuales se venían evidenciando mediante el descontento generalizado por el incremento en los niveles de pobreza y desigualdad. Por lo que América Latina sufrirá de mayores niveles de desempleo, caída en los ingresos de las familias y menores salarios.
Venezuela se encuentra en una coyuntura muy difícil por el grado de vulnerabilidad en el cual está su economía y el sistema de salud pública. El panorama actual es sumamente adverso, ya que la Venezuela de hoy se encuentra en su peor momento para enfrentar la pandemia del Covid-19 y para poder enfrentar el impacto de la pandemia con el menor sufrimiento posible de la población.
Estos son algunos de los efectos que ha tenido la pandemia en el contexto económico, social y de salud, pero no podemos olvidarnos de la parte educativa, que nos compete personalmente.
Un año escolar conlleva a que el aprendizaje sea
una experiencia enriquecedora, se debe tener una mentalidad positiva, tener
como meta un alto rendimiento y obtener un elevado número de conocimientos, al
final del mismo. Factores como el respeto mutuo y centrarse en los reales
intereses de los alumnos y profesores que apoyen este proceso de integración,
nos permiten entregar seguridad emocional.
Los aspectos antes mencionados son muy favorables
para potenciar las interacciones sociales y que el proceso de aprendizaje sea
lo más efectivo posible. Las circunstancias de la Pandemia por COVID – 19
llevaron a la suspensión presencial de las clases y al replanteamiento de esta
modalidad virtual que estamos experimentando.
Hemos tenido que
aprender a organizar nuestro tiempo en casa, ya que no es sencillo llevar una
fluidez constante de las actividades escolares, porque generalmente hay muchas
distracciones y no tenemos la “obligación” de asistir al colegio.
Incluso ha sido
importante la interacción con los padres, en vista que la relación con ellos es
diferente a la que se mantiene con los profesores, ya que esta conlleva una
carga emocional distinta y es necesario un acuerdo de respeto de los espacios y
tiempos requeridos para el colegio en casa. También es muy valioso tener una
buena actitud si queremos lograr una culminación exitosa del año escolar tan
atípico que estamos viviendo.
Esta nueva experiencia sin
lugar a duda nos ha dejado valiosas enseñanzas, como por ejemplo priorizar la
salud, la relación de convivencia con nuestros padres, el aprendizaje de
herramientas digitales que no usábamos frecuentemente y la utilización de las
redes sociales para fines educativos y no meramente sociales y de distracción.
Aparte de ello, es una buena oportunidad para evaluar nuestra actitud frente a los
estudios y la responsabilidad de hacerlos de la mejor manera posible.
Esperemos que el próximo año escolar sea mucho
mejor, ya que toda esta experiencia nos ha concienciado acerca del
valor de asistir al colegio, compartir con nuestros compañeros, profesores y
sobre todo volver a la normalidad.







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